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16 mayo 2018

NOTA DE INTERES


A TODOS LOS SOCIOS QUE VAYAN A ACOMPAÑARNOS EN LA EXCURSIÓN A VILLANUEVA DEL TRABUCO:

12 mayo 2018

NOTA DE INTERES




A TODOS AQUELLOS SOCIOS INTERESADOS EN LA EXCURSIÓN DEL DÍA 18 A VILLANUEVA DEL TRABUCO SE LES RECUERDA QUE AÚN QUEDAN PLAZAS DISPONIBLES. PUEDEN PASARSE POR NAUTALIA PARA INSCRIBIRSE.

07 mayo 2018

EL ICARO DE AL-ANDALUS






PRIMER INTENTO DE VUELO EN AL-ANDALUS 

En el libro Historia de los Árabes, Philip Hitti asegura que los primeros intentos científicos de volar hay que situarlos en la Córdoba del siglo IX. No fueron fruto de la osadía de un loco, sino de estudios que dieron como resultado un artefacto de madera, tela y plumas de aves diseñado por Abbás Ibn Firnás, sabio que además destacó en la química, la física y la astronomía. Nacido en Ronda en el año 810, se trasladó a la capital del Emirato de Córdoba, donde proliferaban las artes y las ciencias al amparo de algunos mecenas. Abbás Ibn Firnás prosperó en la corte de Abderramán II, escribió poesía y sobre todo fue un gran astrónomo, ya que construyó un planetario, fabricó una esfera armilar para representar el movimiento de los astros y utilizó – dicen que por primera vez en Europa- las tablas astronómicas de Sindhind, procedentes de la India y muy importantes para el futuro de la astronomía europea posterior. Además, fue un gran inventor, que diseñó un reloj de agua y elaboró un novedoso proceso para tallar el cuarzo o cristal de roca y desarrollar así la industria del vidrio.

En el año 852 aquella esplendorosa Córdoba presenció un sonado acontecimiento: un hombre se tiró desde una torre sosteniendo una gran capa a modo de alas. Con ese rudimentario paracaídas salió vivo del intento con heridas de poca importancia. Aquel aprendiz de Icaro se llamaba Armen Firman. Algunos autores consideran que este nombre no es más que la versión latina de Abbás Ibn Firnás, que ya estaría coqueteando con la idea de volar. Sin embargo, otros consideran que son dos personas distintas, porque las crónicas hablan de un hombre joven, adjetivo que nunca habrían aplicado en aquella época a alguien de 42 años, los que ya tenía Abbás Ibn Firnás. 

De cualquier forma, el rondeño realizó su gran hazaña cuando ya contaba 65, en el año 875. Se lanzó desde una torre cordobesa con su estructura de madera recubierta con seda y plumas de rapaces –probablemente este último elemento no era más que un adorno- y voló durante algunos minutos, cruzando el Guadalquivir y sobrevolando los campos cercanos. Eso sí, el final de este episodio dejó mucho que desear porque se partió las dos piernas. Algo había fallado en su prototipo aunque estudió cuidadosamente el vuelo de las aves para intentar reproducirlo, pero quizá le habían faltado una cola para dirigir sus movimientos, según él mismo reflexionó más tarde, y otros ingenios para conseguir un aterrizaje más suave. Aunque vivió 12 años más, hasta los 77, ya estaba algo mayor para seguir perfeccionando un invento tan peligroso.

Reconocimiento árabe 

Así que el Ícaro de Ronda nunca llegó al Sol, pero sí podemos decir que llegó, de una forma indirecta, a la Luna, porque un cráter de la cara oculta de nuestro satélite lleva su nombre. Más allá de Córdoba, donde le han dedicado un espectacular puente, resulta un personaje poco conocido en España, pero que tiene cierta fama en el mundo árabe. Libia llegó a emitir sellos en su honor y tiene una gran estatua en el aeropuerto de Bagdad. 

Dicen que Leonardo da Vinci tuvo acceso a sus escritos, pero habría que esperar más de 900 años para que el sueño de Ibn Firnás se hiciera realidad. A finales del siglo XVIII los hermanos Montgolfier asombraron a sus compatriotas franceses con su globo aerostático y a comienzos del siglo XX los hermanos Wright lograron el primer vuelo a motor. Desde entonces el viejo anhelo de volar se ha convertido casi en una rutina para el ser humano, pero los primeros aleteos para conseguirlo probablemente se dieron en Al-Ándalus. 
Fuente: https://www.elespanol.com/ 

Esperanza Liñán Gálvez 

03 mayo 2018

Poco conocidas historias de Málaga



Pequeñas y poco conocidas historias de Málaga

 EL SACRISTAN MAYOR SE LARGA CON LAS ALHAJAS DE LA CATEDRAL 

El Jueves Santo de 1823 en el Cabildo de la catedral se lee un oficio enviado al Jefe Político de la ciudad haciéndole saber que el Lunes Santo el sacristán mayor había desaparecido con todas las alhajas.

El citado sacristan mayor, D. Francisco Moreno, alegó una enfermedad de su padre, residente en Villaluenga, para ausentarse y llevarse las alhajas. El tesorero, encargado de la custodia de las joyas, dice no saber nada del caso, pero por su responsabilidad se le sanciona con una multa d 200 ducados que deberá abonar en 8 días.

Mientras tanto se escribe al alcalde de Villaluenga con el fin de recabar información del sacristán. El regidor comunica que dicho sacristan salió para Tarifa con la intención de pasar a Gibraltar. Ante esto se dirige escrito al señor cónsul de España en la colonia en los mismos términos. Este contesta que nada sabe del sacristán Francisco Moreno, porque cuando un delincuente se refugia en el Peñón nunca da su verdadero nombre. 

Al fin se conoce el motivo de la huida con las alhajas: El sacristan tiene conocimiento que el general Riego, que está formando ejercito para luchar contra los 100.000 hijos de San Luis que apoyan al felón Fernando VII, ha ordenado requisar toda la plata y demás alhajas que no sean imprescindibles para el culto. Ante la ausencia de estas en la catedral, se ordena valorarlas y aportar en efectivo el importe correspondiente. Es Manuel Agustin Heredia el que aporta al cabildo los 20.000 reales, que posteriormente recuperará. FINAL. 

Pasado todo, el sacristan devuelve las joyas manifestando que su acción fue protegerlas de la rapiña del general. En agradecimiento se acuerda entregarle 3.000 reales de vellón por haber conseguido conservar el tesoro.

 Pedro J. Tíscar

30 abril 2018

NOTA DE INTERES


                           
NOTA DE INTERÉS PARA LOS SOCIOS. Se pone en conocimiento de todas las personas interesadas en realizar la excursión a Villanueva del Trabuco, que debido a la celebración de las comuniones en la fecha que estaba proyectada y a la imposibilidad de encontrar restaurante, se adelanta un día la fecha de salida que tendrá lugar EL VIERNES DÍA 18 DE MAYO, y no el sábado 19 como se había proyectado. Dicha excursión se pondrá al cobro en las oficinas de Nautalia a partir del día 7 de este mes.

La comida de fin de curso, que se celebrará el día 26 de este mes de Mayo, podrá abonarse en el despacho de la Universidad desde hoy mismo, día 30 de Abril. El importe del menú son 35,- euros.

Para la visita al Museo Ruso del día 24 de Mayo, a las doce menos cuarto de la mañana, los socios que deseen inscribirse pueden hacerlo desde esta misma tarde, del 30 de Abril, hasta el día 20 de Mayo. 

Y por último, recordaros que el próximo día 4, en el salón de Actos de Cajamar de la Alameda, y a las siete de la tarde, la magnífica profesora de Arte, Estrella Arcos Von Hartman, nos ilustrará sobre el Teatro Cervantes. Esperamos vuestra asistencia. 

Un saludo afectuoso,

 Mayte.